Vitamina D, ¿cómo obtenerla?

Sabemos que actualmente, la vitamina D está muy de  moda debido a la cantidad de artículos que la han relacionado con la inmunidad. Pero, ¿debemos suplementar o es suficiente con la dieta y la exposición solar? Te platicamos de esto…

La vitamina D es un nutriente esencial para el organismo; su deficiencia se ha relacionado con el riesgo de aparición de diversas enfermedades crónicas, como por ejemplo: osteoporosis, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, diabetes, algunos tipos de cáncer e incluso la obesidad.  Ya sabemos que la vitamina D puede sintetizarse en la piel gracias a la exposición solar, sin embargo, esta fuente resulta no ser suficiente para cubrir las necesidades diarias, gracias al uso de protección solar y, sobre todo, a la baja exposición que se produce durante el invierno o, incluso, al actual ritmo de vida en donde trabajamos mucho tiempo en oficina en el horario en donde la exposición solar es mayor. Algunos estudios han detectado que la cantidad de vitamina D en sangre es menor en la mayoría de la población española, por mencionar un ejemplo; entonces, es obvio que el sol no debería ser la única fuente, y menos si tu actividad diaria no te lo permite.  

Ahora, el aporte dietético en este punto, es fundamental. En el mercado existen diversos productos vegetarianos o plant based que están fortificados con esta vitamina y resultan ser pocos los productos que son una fuente natural -sobre todo, de origen vegetal-, como por ejemplo el huevo y los hongos. 

Hasta el 2004, las recomendaciones diarias de esta vitamina eran de 5 μg/día en casi todos los grupos de edad, excepto en los adultos mayores, cuya ingesta aumentaba de 10 y  hasta 15  μg/día. Sin embargo, en la actualidad diversos estudios cuestionan si es realmente suficiente esa cantidad. Y si aún siendo suficiente, ¿por qué la mayoría de la población, presenta deficiencias? 

En ese sentido, las principales causas de deficiencia son una exposición inadecuada al sol, ingesta pobre en vitamina D y factores fisiológicos como: piel oscura, mala absorción de nutrientes, obesidad, falla renal, lactancia, embarazo e incluso el mismo envejecimiento.  

¿Entonces? 

Lo ideal, es siempre llevar una buena alimentación rica en nutrientes, exponerte al sol sin protección en el horario en donde no sea tan dañino y, suplementación en algunos casos recomendados como por ejemplo: donde la exposición solar sea poca, embarazo, lactancia y adultos mayores. La dosis siempre deberá estar prescrita por un especialista en salud, porque recuerda que, al ser una vitamina liposoluble, esta se almacena en el hígado.  

En conclusión, es importante mencionar que tomar el sol no debe ser la principal fuente de obtención de vitamina D, pues no es suficiente y puede resultar hasta peligroso.  

Equipo de investigación y editorial iNat México.

 

 

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